Santiago Ramón y Cajal

El 1 de mayo de 1852 nacía en Petilla de Aragón Santiago Ramón y Cajal. De niño fue aprendiz de barbero y de zapatero, aunque él soñaba con pintar. Pero su padre, profesor de Anatomía Aplicada, consiguió persuadirlo para que estudiara Medicina. Se licenció en la Universidad de Zaragoza en 1873, y tras ejercer como médico durante dos años en la guerra de Cuba -donde, además, contrajo malaria y tuberculosis-, se doctoró  en Madrid en 1877. Fue catedrático de anatomía en Valencia y de histología en Barcelona y Madrid, además de director del Instituto Nacional de Higiene.

Su labor científica se centró en estudiar la histología del sistema nervioso, al que él mismo apodó "la obra maestra de la vida". Fundamentó la teoría de la neurona, según la cual las células nerviosas son individuales y no forman nunca un retículo difuso, como postulaban muchos histólogos. Enunció la ley de polarización dinámica de las neuronas, esencial para comprender la direccionalidad del impulso nervioso. Sus descubrimientos le valieron el premio Nobel en 1906, compartido con Camilo Golgi. Y además, las neuronas le proporcionaron grandes satisfacciones. "El jardín de la neurología brinda al espectador espectáculos cautivadores y emociones artísticas incomparables", escribió.

Preocupado por la promoción de la investigación científica en España, y convencido de que ?al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia?, presidió la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas y formó a numerosos discípulos. Falleció en Madrid el 17 de octubre de 1934.

Además de sus virtudes como científico y personalidad humana, Cajal fue un insólito ejemplo de honestidad y de patriotismo bien entendido. Valgan estos tres ejemplos:

  • Nombrado director del "Laboratorio de Investigaciones Biológicas", el Gobierno le asignó un sueldo de diez mil pesetas anuales. Cajal pidió que se lo rebajaran a seis mil.
  • Rechazó el cargo de Ministro de Salud e Instrucción Pública, y si aceptó el nombramiento de senador vitalicio que propuso Canalejas, fue porque era gratuito (no tenía asignación económica).
  • Siendo presidente de la JAE, envió al extranjero a su hijo Jorge, investigador como él, pagando los gastos de su bolsillo. Preguntado sobre por qué no le había pensionado con una beca, como era habitual, y más siendo su hijo, Cajal respondió: "por eso mismo, por ser mi hijo".